Muñeca

¿Celosa yo? Sí, y bastante.

Que pase horas en esa computadora jugando quién sabe qué, eso no me importa.

Estábamos en un lugar desconocido, o al menos para mí, aunque por lo visto eso tampoco me importó.

Lo que cambió mi pensar fue su repentina obsesión por ella, una mujer, no, adolescente en dos dimensiones, llena de colores y casi pixelada. La despertó, le dio la vida y la comenzó a amar. No quise entrar en ese juego. Era tan raro, ¿cómo lo hizó? ¿Cómo se atraviesa una pantalla?

Sus articulaciones se movían artificialmente y aún así la quisó. Yo tuve que desaparecer del plano, incluso de la escena, porque cuando la escuché hablar y de su boca salió un “Te amo” robótico, supe que desde ese momento yo no significaría nada para él.

Corrí por los pasillos -era un majestuoso hotel- queriendo entender lo que había sucedido. Me acerqué a un gran balcón, vi las estrellas en el firmamento y ya no pude recordar más.

Sueño 1

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s